¿Cómo mantener la disciplina cuando te faltan ganas de estudiar?
La disciplina es como ese amigo cabroncete que siempre te dice la verdad (aunque tú no quieras escucharla). La verdad no siempre es cómoda, pero es la clave para avanzar cuando la motivación desaparece.
Si te cuesta estudiar y sientes que las ganas te han abandonado, este artículo es para ti. Estos consejos te ayudarán a mantener la disciplina y seguir adelante, incluso en los peores días.
Haz un contrato contigo mismo
Hay opositores que no encuentran la motivación ni debajo de las piedras. Este truquillo podría funcionarles:
Haz un contrato por escrito. Literalmente, escríbelo.
Esto puede parecer una tontería, pero suele funcionar.
Redacta un contrato donde te comprometas a estudiar un tiempo determinado cada día, especificando las consecuencias si no cumples. Por ejemplo: “Me comprometo a estudiar dos horas al día. Si no lo hago, no podré ver la televisión esa noche”.
Firma el contrato y ponlo en un lugar visible. Este gesto simbólico puede reforzar tu sentido de responsabilidad y compromiso.
Deja de buscar la perfección
Según el filósofo francés Voltaire: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”.
Vamos, que es preferible hacer algo bien, pero en un tiempo razonable, que dedicar una cantidad de tiempo exagerada para buscar la perfección.
Como opositor, puedes dedicar demasiado tiempo a cosas que no aportan valor. Ejemplos:
- Tener el escritorio impecable.
- Hacer unos esquemas perfectos y con muchos colores.
- Buscar los mejores apuntes.
Todo eso te despista y desvía de lo importante: estudiar.
Si no tienes ganas, estudia sin ganas, pero hazlo. Hazlo de cualquier forma, aunque sea caótica. Estudia en pijama o con una taza de café a medio terminar.
Lo importante es empezar.
La mente usa la trampa del perfeccionismo para que no estudies. Porque ella (la mente) está más cómoda en lo conocido. Ella no quiere verte en Ávila, quiere que sigas tumbado en el sofá de tu casa. Por eso te envía mensajes como “espera, aún no estudies, tienes que limpiar el escritorio”.
Estudia en bloques pequeños
Este es uno de los mejores trucos para mantener la disciplina cuando te faltan ganas. Piénsalo. ¿Cómo te sentirías en estos casos?
- Estudiar 15 minutos.
- Estudiar 2 horas.
- Estudiar toda la tarde.
Si eres como la mayoría, el primera caso (estudiar 15 minutos) te parecerá fácil de cumplir; el segundo caso te tocará la moral, pero lo verás asequible; el tercero te aburrirá solo con pensarlo.
Hackea tu mente. Elige la primera opción. Es la mejor cuando sientes que te cuesta mantener la disciplina.
Pon una alarma y comprométete a dar lo mejor de ti durante esos 15 minutos. Lo difícil es empezar. Una vez en marcha, es más probable que continúes.
¿Qué hacer cuando termine el tiempo? Descansa un par de minutos, sin pantallas ni tecnologías, y vuelve a poner el cronómetro para estudiar concentrado otros 15 minutos.
Usa objetos que te motiven
Puede que este truco no te sirva, pero es tan fácil de aplicar que vale la pena intentarlo.
Si quieres motivarte, pon a la vista cosas que te motiven: objetos, fotos, figuras, frases…
Ejemplos:
- Podrías colocar una foto de tu hija en el escritorio y recordarte que todo esto lo haces para darle una mejor vida.
- Podrías poner un llavero de la Policía Nacional junto al bote de lapiceros para que recordar que lo tuyo es vocacional.
- Podrías imprimir una frase motivacional y ponerla a la vista.
No importa. Elige tu camino. Seguramente encuentres algo que te sirva para reforzar la disciplina y te mantenga anclado a la silla.
Utiliza el poder del “no”
Algunos opositores tienen una rica vida social.
Eso está muy bien. Está bien que te relaciones con tu entorno, que tengas una familia que te quiera y que disfrutes de tus ciento cincuenta y siete amigos. Pero tienes unas exigentes oposiciones por delante.
Uno de los mayores enemigos de la disciplina es el sí. Observa:
“¿Quedamos para ir a ver el Valencia – Manchester City?”
“¿Te animas a jugar un partido de pádel?”
“¿Nos tomamos unas birras?”
Las ganas te llevarán hacia el sí, claramente. La disciplina debería tender hacia el no.
Aprender a decir “no” a las distracciones es esencial. Y no solo debes rechazar planes interesantes, también deberías poner límites al teléfono, a las redes sociales y a las tareas no urgentes.
Si necesitas algo más visual, escribe un cartel bien grande que diga: “Ahora no” y colócalo cerca de ti. Ese será un buen recordatorio de que en este momento lo importante es estudiar.
Practica el minimalismo
Elimina cualquier cosa innecesaria de tu espacio de concentración. Un escritorio limpio y ordenado puede ayudarte a enfocarte en el estudio.
El minimalismo también lo puedes aplicar en los objetivos diarios que te marques. Trata de simplificar tus metas. En lugar de decir “hoy tengo que estudiar tres temas”, di “voy a leer un tema y hacer un resumen breve”.
Simple, sencillo y para toda la familia.
El minimalismo te ayudará a mantener la disciplina en las oposiciones porque reduce el caos mental. Si lo haces todo sencillo, a tu mente no le quedará más remedio que decir “es tan fácil que lo tengo que hacer”.
Recuerda por qué lo haces
La mejor técnica para mantener la disciplina es recordar el motivo que te llevó a dar el paso de estudiar las oposiciones a la Policía Nacional.
¿Lo dista por vocación? ¿Por necesidad? ¿Para mejorar tu vida?
La mayoría de opositores empiezan con una razón de peso. Esa razón, sea la que sea, es un motor capaz de romper con la procrastinación y de mantenerte enfocado en lo importante. Recuérdala en los momentos de bajón.
Mantener la disciplina cuando te faltan ganas de estudiar no es fácil, pero tampoco imposible. Recuerda: no consiste en hacer que tengas ganas, sino en dar el primer paso y seguir adelante.
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