El lenguaje no verbal en la entrevista: Lo que tus gestos dicen de ti.
Ponte en situación.
Has hecho lo más difícil. Solo queda la entrevista de la oposición a Policía Nacional que, con suerte, habrás preparado.
¿Todo en orden?
Probablemente hayas pasado por alto un detalle que puede decidirlo todo: El lenguaje no verbal. Lo que transmites con la postura, los gestos, la mirada…
¿Por qué es tan importante el lenguaje no verbal en la entrevista?
Imagina que dices:
“Siempre he soñado con ser Policía Nacional”.
Y en ese mismo momento, empiezas a tocarte la nariz como si algo hubiera entrado en ella.
Continúa la entrevista:
“Mi pasión es atender a los ciudadanos y prestarles el servicio que se merecen”.
Justo ahí te tocas la nariz, mueves la silla y evitas el contacto visual.
¿Qué creer que opinará el entrevistador?
- Que tienes alergia al polen.
- Que estás un poco nervioso.
- Que mientes como un bellaco.
El entrevistador ha examinado a miles de opositores. Casi seguro se inclinará por la opción 3. Y no por tus palabras, sino por tu lenguaje no verbal.
En un proceso de selección tan exigente como el de la Policía Nacional, donde se busca a personas con temple, seguridad y honestidad, el lenguaje corporal tiene una enorme importancia.
Las 5 claves del lenguaje no verbal en la entrevista de la oposición
Primer contacto
Cuando entres por la puerta ya te estarán evaluando.
Camina erguido, con los hombros relajados y hacia atrás. No lleves los hombros hacia adelante ni la cabeza gacha. Tampoco caigas en el extremo contrario. Algunos opositores fuerzan la postura, entran “como velas” transmitiendo más prepotencia que seguridad.
Sé natural.
Si te ofrecen la mano, el apretón debe ser firme y seguro.
- Apretón de manos “rompehuesos”: Denota agresividad.
- Apretón de manos blandengue: Transmite inseguridad.
El término medio es lo que mejor funciona.
Mano firme sin romper huesos y mirada a los ojos con sonrisa auténtica. Es lo mismo que suele hacer la mayoría de gente cuando conoce a otra gente.
Una entrada así transmitirá confianza y respeto.
Postura en la silla
¿Dominas la situación o te domina ella a ti?
Esto lo evaluarán, entre otras cosas, por tu forma de sentarte.
Siéntate recto, ocupando la mayor parte del asiento y con la espalda apoyada en el respaldo. Esto indicará seguridad y atención. Las manos son fundamentales, más adelante te contaremos qué hacer con ellas (y qué no).
Evita los siguiente errores.
- Sentarse en el borde de la silla: Esto es como gritar… “¡quiero salir corriendo de aquí!”. Transmite nerviosismo e inseguridad.
- Mover la pierna sin parar: Un gesto común. Delatan tu ansiedad y falta de autocontrol.
- Repanchigarse: Demuestra falta de respeto, desinterés y arrogancia.
- Brazos y piernas cruzadas: Es una postura de cierre. Interpretarán que estás a la defensiva, que no eres receptivo o que ocultas algo.
Mirada
El mejor espejo para valorar tu sinceridad.
El contacto visual es uno de los aspectos más importantes de la comunicación no verbal en la entrevista.
Mira a los ojos cuando te hablen y cuando respondas. No de forma intimidante o fija, sino natural. Así demostrarás honestidad, seguridad y comunicarás que estás prestando atención.
Si hay varios entrevistadores, reparte tu mirada entre ellos.
Cuidado con desviar la mirada constantemente, especialmente hacia abajo o hacia los lados. Es un signo clásico de inseguridad o, peor aún, de que podrías estar mintiendo.
Mirar al techo o por la ventana denota evasión o falta de interés.
Gestos
Tus manos son delatores y potenciadores. Tienen la capacidad de reforzar tu discurso tanto para bien como para mal.
Bien:
Usar gestos abiertos y naturales, como seguramente hagas en tu día a día. Las manos sirven para enfatizar tus palabras. Refuerzan la sensación de seguridad y confianza.
Mal:
Tocarte la cara, la nariz o la boca. Son gestos que se asocian con la mentira o con un alto grado de nerviosismo. Tampoco es bueno “crujir las manos”, jugar con el pelo o señalar con el dedo.
Sonrisa
Una sonrisa auténtica y en el momento adecuado (al saludar o al despedirte) servirá para reforzar tu imagen de persona accesible y segura.
¡Ojo! No se trata de enseñar los dientes.
Te recordamos que los entrevistadores se las saben todas. Es mejor mostrarse un poco serio (si tu carácter es serio) que enseñar la dentadura de forma artificial.
Si para ti es sencillo detectar una sonrisa falsa, imagina lo simple que es para un entrevistador especializado en captar sutiles señales corporales.
La sonrisa falsa es fácil de detectar.
- Sonrisa falsa: solo enseña los dientes.
- Sonrisa verdadera: armónica, natural y sutil. Implica a toda la musculatura facial.
Siempre debes priorizar la naturalidad por encima de forzar demasiado los gestos. Esto aplica, sobre todo, a la sonrisa.
Cuidado con estos detalles
- Si te hacen una pregunta difícil, intenta no fruncir el ceño. Ese gesto denotar enfado, actitud defensiva y cierta rabia contenida. Mantén una expresión facial neutra.
- Mientras escuches, un ligero asentimiento con la cabeza indicará que estás atento y comprendes lo que te dicen. Eso está bien. Lo que está mal es parecer el perrito que antiguamente llevaban los coches en el salpicadero. No abuses. Asiente cuando sea necesario.
- Si estás muy cómodo, echa el freno. No olvides que estás ante una entrevista importante. La línea entre “estar muy cómodo” y “meter la pata hasta el fondo” es finísima. Puedes caer en el error de mostrarte excesivamente informal, familiar o pasarte de listo. Todo eso puede arruinar la entrevista.
¿Debes entrenar la entrevista de la oposición a Policía Nacional?
Por supuesto. En todas las pruebas hay margen de mejora. El entrenamiento te ayudará.
Grábate. Pídele a un amigo, familiar o a tu pareja que te haga una entrevista seria y simulada en la que tú no sepas las preguntas. Pon el móvil a grabar.
El objetivo es comprobar cómo reaccionas.
Tómate la entrevista en serio, es la única forma de mejorar tu comportamiento ante la situación.
Cuando termines, revisa la grabación con el mayor detalle posible: la postura, las respuestas, las reacciones… ¿Qué puedes mejorar? Repite el simulacro tantas veces como sea necesario.
No se trata de fingir y hacer un papelón, sino de evitar errores y reforzar tu mejor versión.
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